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sábado, 15 de marzo de 2008

Adrien M

Creada en 2004, la compañía AdrienM tiene como eje de búsqueda el arte del movimiento alrededor del malabarismo y como instrumento el arte informático. De esta busqueda vieron la luz dos piezas: Convergence 1.0 en el 2005, una exploración singular y onírica del malabarismo, y reTime en el 2006 que analiza las construcciones en el tiempo. Estas dos piezas completaron un cierto punto de vista sobre el malabarismo que empezó en el 2003 con Fausses Notes et Chutes de Balles (Notas Falsas y Caídas de Pelotas), una pieza corta improvisada de malabarismo y música. En octubre del año pasado, presentaron Convergence 1.0 en Argentina.

Convergence 1.0


reTime


Fausses Notes et Chutes de Balles


Adrien Mondot, director de la compañia e ingeniero informático, es el autor de eMotion, el software que le permite realizar las animaciones que se ven en el espectáculo.

Esta compañía francesa hace, principalmente, una apuesta estética que es fruto de la combinación de arte digital, malabarismo, música e iluminación como elementos tangibles que se nutren y se inspiran en la soledad. Este sentimiento tiene un doble rol, ya que es refugio del malabarista y del informático -características que definen al mismo Mondot- pero a la vez como síntoma del encierro en sí mismo y cualidad propia de las sociedades de estas épocas.

Adrien asegura que va a la inversa de lo que conocemos en los malabaristas. "Yo prefiero dejar de lado el malabar maximalista, que usa muchas esferas. Prefiero el minimalista con menos esferas para que sea más esencial, más artístico, casi mágico", asegura.

"El malabarismo no es un trabajo físico sino sobre todo cerebral", dice Mondot y justifica su, según él, tardío aprendizaje de los artes del malabar. Comenzó a los 19 años y se fue perfeccionando. Más allá de la destreza física es la concepción estética lo que también necesita pensarse y practicarse.

Quizá por eso la exigencia en la creación de Convergence 1.0 es la de ser ciento por ciento original. Tanto en su concepción como en su ejecución. Por eso afirma que la habilidad de malabarista no es el único esfuerzo que requiere práctica. El espectáculo que presentan lleva unas 18 horas de preparación previa que se desarrolla en un show de 55 minutos. También la música fue compuesta por ellos y, tanto Verónica, la violoncelista y Christopher el director de sonido, han armado las partes que se ejecutan en vivo, ya que no manejan música grabada.

La imaginación es el motor del espectáculo y se refleja en el camino sinuoso, que va de lo real a la irrealidad, por el que llevan al público. "A pesar de que uno puede pensar que al arte digital es un poco frío, sirve para explorar estos mundos que tienen que ver con la imaginación, con las emociones y con lo que se busca internamente", concluye.


eMotion



Adaptado de "La revolución (artística) francesa"
Claudio Barros 04/08/07

lunes, 10 de marzo de 2008

Comedia, malabarismo técnico y ser entretenido.

Recuerden, Avner hizo una rutina entera de cosas cayéndose. Como siempre digo, “Nunca me verás aburriendo a la audiencia con ese tipo de malabarismo técnico.” La comedia ganará siempre al malabarismo técnico.

La comedia ganará siempre al malabarismo técnico…

Entiendo el origen de esta afirmación y la validez de la misma, pero estoy completamente en desacuerdo. El malabarismo técnico y la comedia no necesitan compararse o sacrificarse una por otra. En mi experiencia, las rutinas, actos o momentos en el escenario más poderosos, son aquellos que tocan la emoción universal dentro de los corazones del público.

La risa es un atributo común entre la gente. Personas de todas las razas adoran reírse (hasta donde sé). Aunque el humor está definido culturalmente, todas las culturas parecen tenerlo. La risa es como las alas del alma. Es algo que golpea un acorde instintivo en nosotros creando algo de la nada. Un fenómeno fantástico.

El malabarismo técnico en una performance puede hacer lo mismo. Todos nos movemos y tenemos que relacionarnos con objetos en el mundo, es así como todas las personas tienen un entendimiento innato de lo que es la forma, el tamaño, el peso, la gravedad y la velocidad. En la vida, todos debemos encarar nuestra propia humanidad y los límites que ésta implica. El malabarista demuestra, y ofrece al público, una visión que desafía esos límites. Pocas cosas son tan cautivantes como ver a alguien haciendo lo imposible. Recuerden, que para el público, aunque sea el malabarear tres pelotas es imposible. Ellos pueden apenas pueden relacionarse a la acción para imaginarse cómo se siente, pero no lo suficiente para poder lograrla.

Dramáticamente, el malabarismo y la comedia también ofrecen aspectos similares. El que considero más importante es el riesgo. El malabarista técnico toma riesgos bastante obvios; podría equivocarse y dejar caer las pelotas al intentar hacer un truco. Algo que puede hacer que la comedia sea efectiva es que sea hecha con mucho riesgo. Después de todo, la comedia que no tiene riesgos, que la juega fácil, es algo que el público también puede hacer. Todos tienen sentido del humor –algunos más desarrollado que otros. Todos pueden contar un chiste- algunos mejor que otros. Pero no todos están dispuestos a tomar riesgos. Ese riesgo crea tensión en la audiencia.

Si has estudiado con Avner, recordarás que él habla acerca de crear tensión en la audiencia. Es el trabajo de un performer controlar esa tensión, controlar cuándo crece y cuándo se libera. La tensión puesta en un chiste es liberada con la risa. La tensión puesta en un truco complejo de malabares es liberada con el aplauso. La tensión puesta en una acrobacia peligrosa es liberada con jadeos, etc. El performer puede monitorear la performance constantemente, sintiendo el nivel de tensión del público.

Esta es toda la motivación detrás de un gag para cubrir una caída. El malabarista llega al escenario y dice, usualmente dentro de la premisa del acto, “Soy un malabarista maestro. Voy a hacer mis trucos con facilidad y control.” Cuando algo sale mal, y siempre sucede, la premisa se rompe y se crea tensión en el público. (Recuerden, el público es inherentemente empático, se alimenta de las emociones del performer.) La tensión creada por una caída de la premisa puede ser liberada de distintas maneras. A menudo veo que el público aplaude cuando se me caen los malabares. **¿Por qué aplauden entonces? He hecho una docena de trucos geniales sin errores y ellos deciden aplaudir cuando se me caen?** Creo que es ésta la manera en que la audiencia libera la tensión creada por el error. El “gag de la caída” está hecho para ayudar a liberar esa tensión y reconstruir la premisa del acto. Hacer una broma acerca del error reafirma la parte de la premisa que dice “Yo tengo el control”. Mientras que el público sepa que el performer tiene el control, ellos estarán dispuestos a aceptar los errores (¡hasta cierto punto!).

Muy seguido veo malabaristas usar la “comedia” como una muleta de apoyo en vez de desarrollarla como oficio. Contrariamente, he visto muy buenos malabaristas técnicos que han interpuesto “comedia” en sus rutinas técnicas (sin nombres por favor). Ambos son igualmente infructuosas.

Cualquiera que sea tu oficio, ya sea malabarismo técnico, comedia de monólogos, comedia física, mimo o drama clásico, el punto es que debes adoptarlo entera y completamente. Da un paso adelante para afirmar tu vocación.

- Steve


Steven Ragatz – 1° Enero, 1990. (JugglingDB.com)
“Comedy, technical juggling and being entertaining.”

Traducido por Nata y Crilin.